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jueves, 14 de agosto de 2014

Adiós a la Tierra


Robert Zubrin nos muestra en su proyecto Mars Direct cómo podría llegar el hombre a Marte con los medio que disponemos en la actualidad, y de manera rápida y barata. Para ahorrar costes en el primer viaje tripulado a Marte Zubrin, propone realizarlo en dos fases; 

Agosto 2020 

Se lanza el ERV (Vehículo de Retorno a la Tierra) es decir, este vehículo no tripulado se encargará de dos cosas fundamentales; de transportar a la tripulación desde la superficie de Marte a la Tierra y de albergar un reactor nuclear de procesamiento químico para obtener combustible suficiente para el regreso a la Tierra ya que el ERV irá al planeta rojo con sólo 6 toneladas de hidrógeno líquido y se necesita 96 toneladas de combustible para volver a la Tierra. Resumiendo, lo que se trata es de separar el combustible de la tripulación y hacerlo en dos viajes por separado. Porque si se lanzara un solo viaje de ida y vuelta con la tripulación, se necesitaría combustible de ida y de vuelta. Zubrin propone no llevar el combustible de vuelta a la Tierra, puesto que se puede obtener de los recursos naturales que dispone Marte. 



Febrero 2021 

El ERV llega a Marte después de seis meses de viaje interplanetario y ya sobre la superficie marciana, un pequeño vehículo sale del interior del ERV transportando el reactor nuclear que lo llevará a unos 100 metros de distancia y controlada desde Houston. Tanto el ERV como el pequeño reactor nuclear, están unidos por un “cordón umbilical”. Un torno del vehículo coloca al reactor dentro de alguna depresión del terreno. Entonces se pone en marcha proporcionando energía a la unidad de procesamiento químico alojado en el ERV. Dicha unidad aspirará el abundante dióxido de carbono de Marte y lo mezclará con el hidrógeno que el propio ERV transporta desde la Tierra. El resultado será metano y oxígeno, que son propelentes para el motor del cohete. 




Las reacciones químicas son las siguientes; 
CO2= (1 átomo de carbono + 2 átomos de oxígeno) 
H2= (2 átomos de hidrógeno)
Se obtendría 

A su vez la planta química descompone la molécula del agua H2O, es decir la separa en oxígeno, el cual se utilizará como propelente para el cohete, y el hidrógeno sobrante se vuelve a reciclar a la planta química para seguir obteniendo metano y agua. 
Otra pequeña unidad obtendrá un extra de oxígeno por la descomposición del CO2 marciano. 

Bien el resultado final es que hemos convertido las 6 toneladas de hidrógeno en 108 toneladas de metano y oxígeno para volver a la Tierra, más lo que necesite los rovers en la superficie marciana. 

Septiembre 2021 

Durante esto meses en Marte, el ERV está repleto de propelente y espera la llegada de la primera tripulación humana. Pero antes los ingenieros dan la orden al ERV para desplegar sus robots de exploración del terreno para identificar una zona óptima para el aterrizaje de la tripulación y colocar un repetidor. 




Octubre 2022 

El “Beagle”, el hábitat de los cuatro tripulantes, despegará rumbo al planeta rojo. Contiene un circuito cerrado capaz de autoabastecerse de oxígeno, agua y comida para un período de 3 años y también provisto de un vehículo. 



Abril 2023 

El “Beagle” llega a la órbita de Marte y con la ayuda del radiofaro del ERV aterrizaran en el lugar estimado. Pero si se desvían tendrían tres alternativas; 
1. Utilizarían el vehículo de la “Beagle” con un alcance de 1000 km. 
2. Si fuera la distancia superior, podrían esperar la llegada del segundo ERV lanzado en una trayectoria más lenta que El “Beagle”. 
3. Si fallara el ERV 2, El “Beagle” dispone de tres años de autonomía, tiempo suficiente para la llegada del ERV 3. Pero supongamos que El “Beagle” aterriza a la primera con éxito y el ERV 2 aterriza poco después a 800 metros para comenzar con su procesamiento químico para la segunda misión tripulada El “Beagle 2” y así se hará sucesivamente creando una red de bases. 

La tripulación tendrá que permanecer 500 días en Marte realizando exploraciones en su entorno. 




Septiembre 2024 

La tripulación está lista para ocupar el ERV y despegar hacia la Tierra y dejando atrás un todo terreno, un invernadero, energía y plantas químicas, una reserva de propelente y los instrumentos científicos. En mayo del 2025 la “Beagle 2” llega a Marte, por lo tanto cada dos años se lanzarán dos misiones, uno llevando a la tripulación y la otra llevando ERV de la siguiente tripulación. 






Mayo 2033 

En la superficie marciana ya habrán varias bases de exploración y se tendrá que determinar, cuál de ellas será la elegida para construir un asentamiento permanente y con el tiempo se irán formando estructuras parecidas a las de un pueblo y poco a poco comenzará la explotación a nivel privado, promoviendo competencia de precios y abaratando el viaje a Marte con el objetivo de terraformarlo.

Fuente "Alegato a Marte" por Robert Zubrin. 

viernes, 25 de julio de 2014

¿Por qué cambió la atmósfera de Marte?


Científicos del Centro de Investigación del Medio Ambiente de las universidades escocesas, la Universidad de Glasgow y el Museo de Historia Natural de Londres, en Reino Unido, pueden haber descubierto cómo Marte perdió su inicial atmósfera rica en dióxido de carbono para convertirse en el planeta frío y árido que hoy conocemos. Esta investigación proporciona la primera evidencia directa de un proceso en Marte, llamado «carbonatación», que en la actualidad elimina el dióxido de carbono de nuestra atmósfera, lo que podría combatir el cambio climático en la Tierra. Hace 4.000 millones, Marte era cálido y hospitalario. Es ampliamente reconocido que la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra está contribuyendo al calentamiento global. Sin embargo, la pérdida de dióxido de carbono de la atmósfera de Marte hace unos 4.000 millones de años es probable que causase el enfriamiento del planeta, de forma que la comprensión de cómo se eliminó el dióxido de carbono de la atmósfera marciana podría conducir a nuevas formas de disminuir la acumulación de gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera. 

En un artículo publicado en la revista «Nature Communications», el equipo de expertos describe los análisis de un meteorito marciano conocido como «Lafayette», procedente de las colecciones de investigación del Museo de Historia Natural de Londres y la Institución Smithsonian en Washington, Estados Unidos. Formado a partir de roca fundida hace unos 1.300 millones de años y desprendido de la superficie de Marte por un enorme impacto hace 11 millones de años, ha sido estudiado por científicos de todo el mundo desde su descubrimiento en 1931 en Indiana, Estados Unidos. Esta investigación se centró en un mineral rico en carbón llamado siderita.

Los investigadores descubrieron que la siderita se había formado por proceso de carbonatación, por el que el agua y el dióxido de carbono de la atmósfera de Marte reaccionan con las rocas que contienen el mineral olivino. Estas reacciones forman cristales de siderita, reemplazando el olivino, y, al hacerlo, capturan dióxido de carbono atmosférico y lo almacenan de forma permanente dentro de la roca. Esta reacción puede explicar cómo la extracción de dióxido de carbono de la atmósfera del planeta cambió su clima de caliente, húmedo y hospitalario para la vida, al actual frío, seco y hostil. Si bien este proceso también ocurre de forma natural en la Tierra, la magnitud del efecto sobre el Marte primitivo indica que tiene el potencial de ser efectivo a escala planetaria.  
El investigador del Centro de Investigación del Medio Ambiente de las universidades de Escocia Tim Tomkinson, científico asociado en la Universidad de Glasgow y autor principal del estudio, subrayó que «alguna vez Marte tuvo una atmósfera densa que era rica en agua y dióxido de carbono, por lo que este proceso de carbonatación puede ayudar a contestar el misterio de por qué el clima marciano se deterioró hace unos 4.000 millones años». 

Fuente ABC

domingo, 13 de abril de 2014

Ecopoiesis

La creación de un ecosistema que se sostenga por sí solo, en un planeta sin vida, es llamado ecopoiesis (término acuñado por el biólogo Robert Haynes en 1990). En Marte, así como ocurrió en la Tierra, la biosfera primaria tendría que consistir en ecosistemas localizados de microbios creciendo y desenvolviéndose bajo condiciones anaeróbicas o sea sin oxígeno o con muy poco. Obviamente esto no produciría un ambiente en el cual los animales y humanos pudiesen sobrevivir al aire libre. 

Todos los organismos dependientes de oxígeno, transportados desde la Tierra humanos incluidos, tendrían que permanecer encerrados en módulos especiales o con vestimentas protectoras. Si se considera la espontaneidad en el desarrollo de la biosfera de la Tierra, como modelo a seguir en Marte, la terraformación solo puede seguir a la ecopoiesis. 

Si restringimos la especulación a lo que los científicos consideran plausible con las actuales tecnologías, los períodos de tiempo que requieren la ecopoiesis u la terraformación son bien diferentes. Según los estudios realizados por varios científicos, la atmósfera cálida y gruesa necesaria en Marte puede ser generada en 200 años. Mientras que para producir una atmósfera oxigenada como la terrestre, por medio de microbios y de la fotosíntesis que realizan las plantas verdes, se necesitarían 100 mil años. Estas estimaciones están basadas en las tecnologías actuales; los períodos se acortarán a medida que se vayan descubriendo nuevas tecnologías y metodologías para acelerar el proceso de terraformación. 




MÉTODOS Y TEORÍA PARA TERRAFORMAR MARTE 

Desafortunadamente, la ecopoiesis no puede ser llevada a cabo espontáneamente en la superficie marciana tal como está ahora. La terraformación, que comienza por la ecopoiesis necesita que se logren los requisitos comentados anteriormente, para poder comenzar y prosperar. Una pequeña porción de modificaciones ambientales serán necesarias para crear unas condiciones favorables para que incluso las más "duras" bacterias logren sobrevivir en Marte: 
- La temperatura debe ser elevada. 
- La masa de la atmósfera marciana debe aumentar. 
- Debe ser viable el agua líquida. 

Estos cambios serían suficientes para lograr una superficie marciana compatible con ciertos seres vivos que no necesitan de oxigeno, como algunas bacterias que viven en condiciones extremas llamadas extremophiles. A las plantas no les bastaría con estos pequeños cambios, requerirían una atmósfera rica en oxigeno, aunque mucho menos que el necesario para los animales. O sea que para continuar con la terraformación, sería necesario aumentar los niveles de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera del Planeta Rojo. 

Logrando aumentar la masa de la atmósfera marciana, mejoraría la función de ésta como escudo contra radiaciones y meteoros; al mismo tiempo que acrecentaría el efecto invernadero necesario para calentar el planeta, y ampliar el campo de estabilidad del agua líquida. 

Muchos son los métodos (ingeniería planetaria) que propusieron los científicos para terraformar Marte. Uno aceptado por todos los científicos, es el de calentar la superficie marciana, para así lograr una atmósfera más rica en dióxido de carbono, y que a la vez sea más gruesa y protectora. La propuesta general de varios científicos, es que un calentamiento inicial de Marte (no demasiado importante) mediante ingeniería planetaria liberaría a la atmósfera grandes cantidades del dióxido de carbono, que supuestamente existe en reservas bajo la superficie marciana, y en forma de hielo en los polos. Esto aumentaría el efecto invernadero y haría que el calor se transfiera a los polos.

Se liberaría más dióxido de carbono por el aumento de temperatura, y así se encadenaría todo, llegando al punto de convertirse en autosuficiente y no necesitar más de la ingeniería humana para seguir con el proceso. Este paso inicial lo sostienen todos los modelos propuestos por la comunidad científica para la terraformación de Marte, en lo que difieren es en la presunción de la cantidad de dióxido de carbono que hay disponible en Marte y sobre los métodos elegidos para liberar este gas de invernadero. 

POLOS OSCUROS 
Uno de los primeros modelos propuestos (por Burns y Harwit, y Carl Sagan en 1973) fue el de oscurecer los polos marcianos (compuestos mayoritariamente por dióxido de carbono helado), logrando una mayor absorción de luz solar, y así aumentando su temperatura; según Sagan en 100 años se evaporarían por completo. 

SÚPER ESPEJOS 
Otra vía para calentar Marte sería la de aumentar la energía solar que llega al planeta, reflejando luz desde el espacio a su superficie. Para lograr este cometido se sugirió (Osberg, 1981; Birch, 1992; Zubrin y McKay, 1993; Fogg 1995) la utilización de espejos que permanezcan en la órbita marciana, y reflejen la luz hacia el planeta. Necesariamente grandes, no por eso inviables. Estudios hechos por Robert Zubrin y Robert McKay, sostienen que unas velas espejadas de 125 kilómetros de diámetro podrían quedar estacionarias a 214 mil kilómetros sobre la superficie de Marte, y reflejar la luz del Sol hacia el polo sur. Esto sería suficiente para aumentar la temperatura polar, y se lograría así la evaporación de las capas heladas. Un espejo semejante, sería imposible de llevar desde la Tierra, pero sería totalmente factible hacerlo allá. Estos espejos, no servirían por si solos, pero sí como una ayuda para acelerar el proceso inicial de la terraformación. 




GASES SÚPER INVERNADERO 
En 1984, James Lovelock (conocido por su teoría de una tierra viva: Gaia) y Allaby sugirieron que el aumento de la temperatura, y consiguiente liberación de dióxido de carbono, podría conseguirse liberando gases especiales (metano, oxido nitroso, amoniaco y perfluorocarbonos) en la atmósfera marciana que puedan crear y potenciar el efecto invernadero, el cual aumentaría la temperatura del planeta. 

Estos gases tienen un efecto invernadero 10 mil veces más potente que el dióxido de carbono, residen una mayor cantidad de tiempo en la atmósfera y no son tóxicos. Haciendo como un invernadero, atrapan la energía solar y la mantienen en el planeta, impidiendo que vuelva al espacio. Incluso pequeñas cantidades de estos gases súper invernadero podrían calentar el planeta.

¿De dónde saldrían los gases? Por más que pequeñas concentraciones de estos gases serían suficientes para hacer el trabajo, sería demasiado para llevarlas desde la Tierra. Tendrían que ser producidos químicamente en Marte. Pero en etapas posteriores podrían ser producidos biológicamente, con la ayuda de microorganismos. 

Para producir una cantidad suficiente de estos gases se tendrían que distribuir cientos de fábricas de súper-gases a lo largo de la superficie marciana. Estas pequeñas fábricas, del tamaño de un Volkswagen, que funcionarían con energía solar, se encargarían de cosechar los elementos necesarios de la tierra marciana, generar los gases y lanzarlos a la atmósfera. Según varios estudios antiguos y actuales, se podría calentar la atmósfera marciana en una década, y dejarla como para comenzar la ecopoiesis, en sólo 60 años, si todo funciona a la perfección. 

Para generar una atmósfera gruesa de dióxido de carbono, llevaría 100 años y para lograr un planeta rico en agua unos 600 años. Para lograr resultados más rápidos, el efecto invernadero logrado con los súper gases se podría amplificar complementádolo con otros métodos, como podrían ser los espejos gigantes mencionados más arriba. Pero cambiar a Marte lentamente, sería más interesante por varias razones. Primero, y la más importante, sería más factible económicamente llevarlo a cabo a largo plazo que de golpe. La NASA podría ir llevando de a media docena de fabricas de gases por año a Marte, sin que el costo suba a las nubes. 

La vida en Marte también tendría más tiempo para adaptarse y evolucionar, en largas escalas de tiempo. Y también los científicos podrían estudiar mejor el proceso a largo plazo que a corto plazo, ¿cuándo se tendría otra oportunidad como esta para estudiar la creación de una biosfera? La terraformación total podría tardar, a lo máximo, 100 mil años como aceptan la mayoría de los científicos. Esto sólo pensado de entrada, ya que todo puede acelerarse, pero para eso se necesitan más fondos, más dinero. ¿Quién va a querer invertir tanto en algo que no importa mucho? A no ser que nuestro mundo se caiga a pedazos, el proceso de Terraformación de Marte, tendrá que ser a largo plazo, si es que se lleva a cabo algún día.

users.globalnet

lunes, 24 de marzo de 2014

Indicadores para colonizar



Muchas de las principales propiedades de Marte son bastante similares a las de la Tierra. En ambos planetas la duración de los días son unas 24 horas, una consideración muy importante para las plantas, las cuales están adaptadas a la fotosíntesis cuando brilla el sol. Marte también tiene estaciones, si bien más largas que las terrestres, ya que la órbita marciana alrededor del Sol es mucho más grande, llevando a que el año marciano sea el doble de largo que el de la Tierra; pero las plantas podrían adaptarse a esas diferencias.

Una diferencia importante entre la Tierra y su vecino rojo es que la gravedad marciana es un tercio de la terrestre. Es desconocido si la vida podría adaptarse a una gravedad reducida. Aunque según los científicos es probable que los microbios y las plantas se ajustarían fácilmente a la gravedad marciana, incluso algunos animales podrían adaptarse. 

Marte es actualmente muy frío, excesivamente seco y su atmósfera de dióxido de carbono es demasiado delgada como para sustentar vida. Pero estos parámetros están interrelacionados, y los tres pueden ser alterados por una combinación de invención humana y cambios biológicos. 

La clave, según los científicos, es el dióxido de carbono (que representa el 95% de la atmósfera marciana). Si se pudiera envolver a Marte en una atmósfera de dióxido de carbono más gruesa, con una presión superficial una o dos veces más que el aire al nivel del mar en la Tierra, nuestro vecino se calentaría sobrepasando el punto de congelación del agua. Lo que lo convertiría en un planeta cálido y húmedo, y el agua fluiría nuevamente. Agregando un poco de nitrógeno a la atmósfera ayudaría a satisfacer las necesidades metabólicas de plantas y microbios. Estas serían apropiadamente seleccionadas o genéticamente modificadas para vivir en las nuevas condiciones de Marte. 

Las plantas en su fotosíntesis utilizarán el dióxido de carbono, el cual degradaran convirtiéndolo en oxígeno, que con el tiempo crearía una rudimentaria pero efectiva capa de ozono, que a su vez es una protección contra la radiación del sol. 

Los colonos humanos, tendrán que procurarse el aire respirable, mientras dure la terraformación. El nuevo Marte, luego de la primera etapa de la terraformación, será mucho más habitable que ahora. Al subir la temperatura y la presión atmosférica, los humanos no tendrán que usar importantes y grandes trajes espaciales, solo necesitarían protecciones leves y tanques de oxigeno. 

El crecimiento natural de las plantas permitirá con el tiempo cultivar granjas y bosques en la superficie marciana, que servirá para aprovisionar a los humanos que vivan en Marte. Para que el planeta sea habitable para animales y humanos, su atmósfera tendrá que ser más similar a la terrestre, la cual está compuesta primariamente por nitrógeno, con niveles de oxígeno cercanos al 20 por ciento y un uno por ciento de dióxido de carbono. Pero ese sería el proceso completo de terraformación, mucho más dificultoso y más prolongado en el tiempo.

Fuente

sábado, 1 de marzo de 2014

¿Qué es la Terraformación?


La terraformación de Marte es un proceso hipotético con el cual el clima, la superficie y las cualidades conocidas del planeta Marte, podrían ser deliberadamente acondicionadas con el objetivo de hacerlo habitable por seres humanos y otro tipo de vida terrestre. Asimismo esto daría las condiciones de seguridad y sostenibilidad a una posible colonia humana en grandes porciones del planeta. Basado en las experiencias que se han observado en la Tierra, se cree que el entorno puede ser modificado deliberadamente, sin embargo, la factibilidad de crear una biosfera en otro medio planetario aun es incierta. 

Algunos de los métodos y mecanismos propuestos no pueden ser llevados a cabo sin una especializada capacidad tecnológica y con una problemática de recursos económicos, (la cantidad necesaria se encuentra más allá de lo que cualquier gobierno o sociedad está dispuesto a destinar para este propósito). Se debate entre los científicos sobre si siquiera sería posible terraformar Marte, o lo estable que sería el clima una vez terraformado. Es posible que en una escala de tiempo geológica -decenas o cientos de millones de años- Marte pudiera perder su agua y atmósfera de nuevo, posiblemente debido a los mismos procesos que lo llevaron a su estado actual. De hecho, se cree que una vez Marte tenía un ambiente relativamente similar al de la Tierra a principios de su historia, con una densa atmósfera y abundante agua que se fue perdiendo a lo largo de millones de años; incluso se ha sugerido que ese proceso podría ser cíclico. El mecanismo exacto de esta pérdida no está todavía claro, aunque se han propuesto muchas teorías. La falta de una magnetósfera rodeando Marte puede haber permitido que el viento solar erosionara la atmósfera, la relativa baja gravedad de Marte ayudaría a acelerar la pérdida de los gases ligeros en el espacio. 

Otra posibilidad sería la ausencia de placas tectónicas en Marte impidiendo que los gases atrapados en los sedimentos se reciclaran de nuevo a la atmósfera. La ausencia de un campo magnético y actividad geológica pueden ser el resultado del menor tamaño de Marte, permitiendo que su interior se enfriara más deprisa que la Tierra, aunque los detalles de tales procesos son todavía desconocidos. Sin embargo, ninguno de esos procesos es probable que sea significativo a lo largo de la vida de la mayoría de especies animales, o incluso en la escala de tiempo de la civilización humana, y la lenta pérdida de la atmósfera es posible que pudiese ser contrarrestada mediante actividades artificiales de terraformación. Terraformar Marte requeriría dos grandes cambios interrelacionados: construir la atmósfera y calentarla. Dado que una atmósfera más densa de dióxido de carbono y algunos otros gases de efecto invernadero atraparían la radiación solar los dos procesos se reforzarían el uno en el otro. En todo caso se han sugerido múltiples posibilidades para terraformar el planeta rojo.


Wiki

Esa gran tomadura de pelo llamada Mars One


Así pues, cabe preguntarse precisamente eso: ¿Cuáles son las posibilidades reales de Mars One? Es decir, antes de prestarle más atención y, de paso, publicidad gratuita, deberíamos analizar si estamos ante una iniciativa seria o nos encontramos ante uno de los innumerables fakes que van surgiendo a diario en internet. Para no realizar este viaje en solitario, al llegar a este punto del artículo, me animé a consultar a una de las personas que más sabe de exploración espacial de este planeta y posiblemente, de nuestro sistema solar: El astrofísico Daniel Marín, buen amigo de quien escribe estas letras y autor del magnífico blog “Eureka”. Desde aquí, le agradezco su colaboración en este artículo. (Javier Peláez)
Seguir leyendo aqui 


http://aldea-irreductible.blogspot.com.es/2013/05/esa-gran-tomadura-de-pelo-llamada-mars.html

miércoles, 26 de febrero de 2014

El viaje


Viajar a Marte es uno de los grandes retos de la exploración espacial. ¿Qué consecuencias habría sobre la salud de los astronautas que estuvieran en una hipotética misión tripulada? Hace un tiempo os contábamos cómo la compañía Mars One buscaba voluntarios para un viaje de ida a Marte. Su propósito era establecer un asentamiento humano en el planeta rojo, una idea bastante extravagante que, sin embargo, parecía no tener en cuenta los problemas asociados a viajar a Marte. Y es que presentarse como voluntario en la misión de Mars One, podría parecer, al menos a priori, una locura. La investigación espacial aún trata de evaluar cuáles serían las consecuencias (fatales) de mandar una tripulación de astronautas en una exploración para viajar a Marte.
Una pregunta, sin embargo, nos asalta. ¿Qué tiene el planeta rojo que no tenga la Luna? Si ya hemos sido capaces de mandar misiones tripuladas a nuestro satélite, ¿por qué no hacerlo a Marte? ¿No podríamos acaso repetir la proeza del Apollo 11? 

Para empezar, las diferencias entre viajar a Marte y a la Luna son casi abismales. Como explicaba Daniel Marín en su blog Eureka, el principal obstáculo no es la distancia. El problema logístico se basa en construir una nave de aproximadamente 4500 toneladas, o lo que es lo mismo, ensamblar algo que tenga 12 veces el tamaño de la Estación Espacial Internacional. Y es que viajar a Marte supondría abandonar el campo gravitario terrestre, como cuenta Marín, algo realmente complejo para las misiones espaciales de hoy en día. El problema inicial, por tanto, supondría que deberíamos contar con sistemas de propulsión y combustibles de mayor eficiencia. Pero aún hay más. 
¿Quedarían afectados los astronautas que fueran a Marte? Los impedimentos de los que hablaba Daniel Marín en su blog se asocian a las condiciones físicas y logísticas relacionadas con viajar a Marte. Pero no deberíamos obviar que, de enviar una misión tripulada al planeta rojo, habría que considerar las consecuencias biológicas que esto tendría. Eso es precisamente lo que han hecho investigadores del Lyndon B. Johnson Space Center, la Universidad de Nevada y la Universities Space Research Association, en su último trabajo publicado en la revista PLOS One. 

Los científicos norteamericanos han tratado de evaluar cuáles serían las consecuencias de las elevadas tasas de radiación sobre los seres humanos que fueran a viajar a Marte. En particular, los astronautas que participaran en una misión espacial de este tipo, se verían expuestos a una tasa de radiación parecida a estar sometidos durante tres años a la acción de los rayos cósmicos. Esta radiación cósmica, formada en su mayor parte por partículas cargadas (90% son protones, 9% partículas alfa y 1% de partículas más pesadas), y de naturaleza eléctrica, presenta peligros evidentes para la salud. Los efectos sobre los astronautas en Marte estarían mediados específicamente por rayos cósmicos galácticos. Anteriores estudios de la NASA consideraban que los problemas radiobiológicos asociados tenían que ver con el incremento del riesgo de padecer cáncer (ya que la radiación provocaría mutaciones genéticas importantes) y con el desarrollo de problemas cardiovasculares.

La investigación publicada ahora se centra en cuantificar el riesgo para la salud de este tipo de rayos cósmicos sobre los que decidieran viajar a Marte. En particular, analizaron el aumento de la tasa de muerte asociada a la exposición de radiación, conocido en inglés como REID. El incremento del REID sería de un 10 y 20% para misiones tripuladas a Marte, evaluando solo problemas relacionados con la aparición de tumores o de enfermedades cardiovasculares. Estudios posteriores deberían analizar los riesgos asociados al sistema nervioso central. La comparación entre los diferentes efectos sobre la salud de la radiación terrestre y la que recibiríamos en Marte debería hacernos reflexionar sobre los obstáculos que aún quedan por resolver. Viajar a Marte sigue siendo todavía una bonita utopía de la exploración espacial.

http://alt1040.com/2013/10/peligros-viajar-marte

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Por qué Marte?


El interés por la exploración del planeta rojo comenzó ya en la década de los años setenta quizás debido en parte tras la conquista de la superficie lunar, hazaña que motivó al hombre a dar el siguiente paso más allá de la órbita de nuestro satélite. Otro motivo relevante por el que algunos ojos científicos se fijaron en Marte fue al desestimar a los planetas Mercurio y Venus, debido a su proximidad al astro rey. 

Basándonos en las posibilidades nos ofrece nuestro sistema solar, Marte reúne unas características que, o bien se asemejaban a nuestro planeta o bien su cierta cercanía orbital, cada aproximadamente dos años, nos brinda la posibilidad lanzar un vuelo directo hacia él, con unos pocos meses de trayectoria. 

Es probable que ambas afirmaciones anteriores son las que dan el empuje principal de interés que tiene el hombre en estampar su primera huella en su superficie árida y ventosa. No hay que olvidar que el papel desempeñado por las sondas espaciales enviadas a lo largo de décadas ha sido fundamental para allanarnos el camino a la conquista de nuestros vecinos esféricos. 

Se han escrito a los largo de los últimos tiempos cientos de libros, ensayos, guiones sobre Marte cuyo género continúa en la actualidad balanceándose entre la ciencia y la ciencia ficción. Posiblemente Marte sea el planeta de nuestro sistema solar que ha estado más presente en nuestra corta civilización. 

Si las previsiones se mantienen a corto medio plazo, el hombre visitará su superficie en un par de décadas, poniendo la primera piedra de su futura terraformación. Si el hombre mantiene su supervivencia, no sería de extrañar imaginar la posibilidad de transformar las características físicas del planeta rojo a las necesidades del humano, si se decide asentar futuras colonias allí. 

En la actualidad, se realizan experimentos que tratan vegetales y animales a baja gravedad, financiados por empresas tanto públicas como privadas y con excelentes resultados. Por otro lado, aún continua estando en nuestra contra las consecuencias negativas que el cuerpo humano experimenta en baja gravedad. Varias hipótesis apuntan a la mejora de dicho inconveniente. Una de ellas sería la creación de una gravedad artificial en la nave que viajará al planeta y otra, la reducción del tiempo de viaje aumentando la velocidad del aparato. Para llevar a cabo dicha gesta, pasarán décadas antes de que los amantes del cosmos vean con sus propios ojos la colonización de Marte. 

Texto e imagen retocada por la autora del blog, Desirée.